ENTRADA

 

AVIVAMIENTO PERSONAL

 

Bosquejo Para Maestros

 

por

 

Dr. Roger Smalling


CONTENIDO

 

Instrucciones Para el Maestro (5)

 

LECCIîN UNO- Suba el Volumen (6)

C—mo o’r de Dios por un culto personal

 

LECCIîN DOS - ÁAy! Perd—nÉ (8)

 Usar sin abusar de la Biblia

 

lecciîn TRES- La Llave en la Puerta  (11)

La oraci—n

 

lecciîn CUATRO- El Verdadero Norte (13)

La gu’a divina

 

LECCIîN CINCO- La Fe Razonable (16)

Creciendo en la fe

 

Lecciîn SEIS- ÀQuiŽn Mismo Soy Yo? (19)

Identidad en Cristo

 

lecciîn SIETE- Arrepentimiento Cristiano (24)

Cambio de mente

 

 

 

 


 

 

AVIVAMIENTO PERSONAL es un curso de vida devocional dise–ado para ayudar a cristianos nuevos o inmaduros a que mejoren su comuni—n con Cristo, sean guiados por Dios, aumenten su fe y crean en lo que la Escritura dice que son.

 

En la pr‡ctica, este curso ayuda a los creyentes en su auto-disciplina en los dos primeros Òmedios de graciaÓ, que son la Palabra y la oraci—n. TambiŽn les ayuda a comprender algo de la din‡mica relacionada con experiencias subjetivas que tienen los cristianos con del Esp’ritu Santo.

 

La meta del maestro es que los estudiantes aprendan como o’r de Dios personalmente, sean guiados por El y crezcan en la fe por medio de estas disciplinas.

 

El curso en su totalidad se basa en la presuposici—n de que Dios habla subjetiva y personalmente hoy por medio del Esp’ritu Santo a travŽs de sus medios de gracia.

 

Bosquejo del curso

 

1. SUBA EL VOLUMEN (C—mo tener un culto personal)

 

     a. El valor de un culto personal

         i. ÀC—mo podemos mejorar? Mirando a Cristo

         ii. Medios de gracia

     b. Din‡mica del culto personal

         i. En la ma–ana

         ii. Principalmente en el Nuevo Testamento

         iii. No es un estudio b’blico

         iv. No se usan comentarios

     c. Llevar un diario espiritual

 

2. ÁOjo! (Uso, no abuso de la Biblia)

 

3. LA LLAVE EN LA PUERTA (Oraci—n)

 

4. VERDADERO NORTE  (Gu’a divina)

 

5. FE SENSIBLE (Crecer en la fe)

     a. Lo que la fe es y lo que no es

     b. C—mo aumentarla

     c. Aplicaci—n de las promesas de Dios

 

6. ÀQuiŽn SOY YO REALMENTE? (Nuestra identidad en Cristo)

     a. ÀPecador o santo?

     b. Lo positivo viene primero

     c. Por quŽ es verdad nuestra uni—n con Cristo

     d. Met‡foras en el Nuevo Testamento sobre nuestro status

 

7. Arrepentimiento cristiano

     a. ÀPor quŽ arrepentirse?

     b. ÀCu‡ndo arrepentirse?

     c. Lo que no es el arrepentimiento

     d. ÀC—mo se sabe que no ha habido un arrepentimiento verdadero en la persona?

     e. MŽtodos errados de arrepentimiento


 

AVIVAMIENTO PERSONAL

 

Manual para El Maestro

 

Instrucciones

 

Los cristianos tienen experiencias subjetivas del Esp’ritu Santo. Somos guiados por el Esp’ritu [1] y tenemos Ôel testimonio del Esp’rituÕ[2]. La naturaleza interna de estos dos enunciados los hace dif’cil de describir.

 

El maestro intentar‡ concretarlos para que los estudiantes aprendan a escuchar a Dios de forma personal por los medios de gracia, sean guiados por Dios y  que crezcan en fe. Este curso presupone que los creyentes -en Žsta dispensaci—n- pueden o’r personalmente y subjetivamente de Dios por medio de la Palabra, la oraci—n y la comuni—n fraternal, sin caer en el misticismo o la revelaci—n extra-b’blica.

 

Tropiezos reformados

 

Los maestros reformados rechazan, y es correcto hacerlo,  la revelaci—n extra-b’blica practicada por varios grupos. Esto puede causar una reacci—n negativa a la idea de experiencias subjetivas espirituales. Sin embargo, la Biblia deja claro que los cristianos deben esperar experiencias iniciadas por el Esp’ritu por medio de las cuales hallar comuni—n con Dios. Si se establecen ciertos par‡metros b’blicos, los creyentes pueden gozar caminando con el Esp’ritu sin los peligros de supuestas revelaciones extra-b’blicas y los errores que Žstas causan.

 

Algunos maestros tienden a fijarse m‡s en la sana doctrina que en nuestra relaci—n personal con Cristo. La doctrina no es Dios. Otros ponen a la iglesia como su medio principal de nutrici—n espiritual a la vez que carecen de disciplina personal en la lectura de la Biblia y la oraci—n. La iglesia no es Dios, tampoco. Nuestra Òcomuni—nÓ es con Dios Padre y su Hijo, Jesucristo, y Žsta es mayormente subjetiva.

 

Una meta clave del curso es ayudar a que los cristianos aprecien su identidad en Cristo como santos, aunque con restos de corrupci—n. m‡s que como pecadores totalmente depravados.

 

La meta del maestro es llevar al estudiante a una comuni—n vibrante con el Se–or, sin misticismo, legalismo o tropiezos similares, pero s’ con una confianza renovada en su caminar con Dios.


 

LECCIîN UNO- Suba el Volumen (C—mo o’r de Dios por un culto personal)

 

Meta: Al finalizar esta lecci—n, el estudiante comprender‡ las metas y objetivos del curso. El maestro puede utilizar el material de la Introducci—n para maestros. El estudiante tambiŽn habr‡ captado la importancia y din‡mica de un culto personal con el fin de aplicar el principal medio de gracia, la Palabra de Dios.

 

Materiales : Bosquejo del curso (1 p‡gina)/ Hoja de llenar tomando apuntes.

 

Procedimiento: El maestro explicar‡ el prop—sito del curso, mostrando entusiasmo en el aprendizaje de c—mo escuchar a Dios personalmente. Les explicar‡ en sus propias palabras el material introductorio. En seguida pasar‡ el bosquejo para el estudiante y contestar‡ cualquier pregunta antes de comenzar el estudio.

 

APUNTES DEL MAESTRO

 

ÀQuŽ es un culto personal?

 

El culto personal es un periodo de tiempo matinal dedicado a la comuni—n con Dios por medio de su Palabra y la oraci—n.

 

Dar ejemplos de c—mo varios hombres de Dios a travŽs de la historia han tenido el h‡bito de un culto personal. Salmos 5:3; 63:2; 88:13; Daniel 6:10; Marcos 1:35

 

Lo valioso de un culto personal

 

Me gusta usar los siguientes textos que demuestran c—mo el Esp’ritu habla a los creyentes. El maestro puede repartir estos textos, ya sea en hojas separadas, o solamente dando la referencia de algunos como parte introductoria de la clase.

 

Juan 10:27  Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen.

 

Rom. 8:14  Porque todos los que son guiados por el Esp’ritu de Dios son hijos de Dios. 15  Y ustedes no recibieron un esp’ritu  que de nuevo los esclavice al miedo, sino el Esp’ritu que los adopta como hijos y les permite clamar: Ò!Abba! ÁPadre!Ó 16 El Esp’ritu mismo le asegura a nuestro esp’ritu que somos hijos de Dios.

 

I Juan 5:9 Aceptamos el testimonio humano, pero el testimonio de Dios vale mucho m‡s, precisamente porque es el testimonio de Dios, que Žl ha dado acerca de su Hijo.

 

I Juan 5: 10 El que cree en el Hijo de Dios acepta este testimonio.

 

Explicar quŽ es una analog’a (Esto se asemeja a X, por lo tanto, Y.) Dios ha creado nuestras mentes de manera que pensemos por medio de la comparaci—n de una cosa con otra. Por eso, nos ha dado las historias en la Biblia. El Esp’ritu nos gu’a a principios b’blicos  y nos muestra la relaci—n que existe entre el principio y nosotros mismos. Nosotros establecemos la conexi—n.

 

Escuchar de Dios es cuando el Esp’ritu hace una comparaci—n entre lo que leemos en la Palabra y nuestras propias circunstancias o personas. Esto es una analog’a. Es algo subjetivo, que implica a la totalidad de la persona, sin llevar al misticismo pues Dios no sobrepasa nuestro intelecto.

 

ÀC—mo llegar a ser mejores? La œnica manera es fij‡ndonos en Cristo. Este proceso es la santificaci—n. M‡s adelante trataremos sobre formas falsas con que la gente intenta superarse, tales como el legalismo o la bœsqueda de experiencias extraordinarias. Un texto que nos ense–a a fijarnos solamente en Cristo es Heb. 12:2 Fijemos la mirada en Jesœs, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe.

 

Medios de gracia Explicar que Dios nos ha dado medios de gracia pr‡cticos para mirar a Jesœs: la Palabra, la oraci—n y el compa–erismo cristiano (comuni—n fraternal).

 

Din‡mica del culto personal

 

Durante el curso, instruimos a los estudiantes que deben tener su culto personal en la ma–ana, y principalmente con el Nuevo Testamento.

 

No deben usar comentarios o APUNTES de estudio. El prop—sito no es hacer un estudio b’blico, sino escuchar la voz de Dios.

 

El maestro puede usar algunos de los vers’culos siguientes para mostrar c—mo varios siervos de Dios a travŽs de los tiempos, han tenido este h‡bito. Salmos 5:5; 63:1; 88:13; Dan. 6:10; Mar. 1:35. Los puntos en comœn son: lo hicieron en la ma–ana y era un h‡bito de vida.

 

Explicar los elementos b‡sicos del culto personal: oraci—n, alabanza, confesi—n y lectura de la Palabra. El orden puede variar de acuerdo con las preferencias de cada uno.

 

Llevar un cuaderno de diario espiritual

 

Requerimos que los estudiantes tengan un cuaderno. Cada d’a, escribir‡n la fecha, el texto de la Escritura por el cual han sentido que Dios les ha hablado ese d’a y su aplicaci—n personal. Mencionar a los estudiantes que en la pr—xima clase, se pedir‡ que algunos voluntarios compartan con la clase algo que escucharon de Dios durante la semana.


LECCION DOS- ÁAy! Perd—nÉ (Usar pero sin abusar de la Biblia)

 

Meta : Al finalizar la lecci—n, el estudiante reconocer‡ la diferencia entre los principios aplicables de la escrituras versus la lectura del texto gui‡ndose por sus propios deseos.

 

Materiales : La din‡mica ÒLa manera correcta vs. la incorrectaÓ

 

Proceso did‡ctico:

 

1. Repaso de la Primera Lecci—n, explicando que el prop—sito del tiempo en quietud es escuchar de Dios, mas no principalmente una auto-instrucci—n sobre ideas religiosas.

 

2. Pedir a dos voluntarios que compartan con los dem‡s sobre lo que Dios les ha dicho durante la semana.

 

3. Explicar sobe el peligro de meter en la lectura del texto algo que no est‡ all’, basados en nuestros propios deseos Para evitarlo, seguimos ciertas reglas dadas en la lecci—n.

 

Entregar la din‡mica ÒLa manera correcta y la incorrectaÓ. En este punto, se puede dividir a los estudiantes en grupos de dos o tres.

 

APUNTES DEL MAESTRO- SEGUNDA LECCION

 

1. Explicar la diferencia entre la revelaci—n extra-b’blica y la inspiraci—n intra-b’blica.

 

El punto principal: No debemos a–adir mentalmente o atribuir significados al texto nada que no haya sido puesto all’ por el escritor. Hacer esto es abusar de la Palabra de Dios.

 

2. Es un abuso de la Escritura cuandoÉ

a) Damos al texto un significado diferente al sentido llano del escritor.

b) Obligamos a que otros acepten nuestra aplicaci—n del texto a su propia situaci—n, como si el principio fuera igual a la ley.

c) Usamos una aplicaci—n personal como justificativo de una doctrina.

 

3. Es leg’timoÉ

a) Aplicar el principio piadoso del texto, incluso las narraciones hist—ricas, tal como lo propone el escritor.

b) Aplicar una promesa a  uno mismo si es consistente con el contexto y el sentido comœn.

 

4. En este punto, hacer la din‡mica de ÒUso o abuso de las escriturasÓ


 

EJERCICIO DE CLASE- SEGUNDA LECCION

 

1. Un joven que se encuentra en su entrenamiento misionero, est‡ buscando la voluntad de Dios sobre a d—nde ir encontr— el nombre ÒBarzilaiÓ en II Samuel 17:27. Debido a la similitud entre este nombre y la palabra ÒBrasil, decide que Žsta es la evidencia del llamado de Dios a dicho pa’s.

 

Uso ___________        Abuso _________

Razones: __________________________________________________

 

2. Un joven que estaba leyendo la Palabra, buscando direcci—n en cuanto a un posible matrimonio, encuentra la historia de Jesœs al sanar a la suegra de pedro. De esto, concluye que debe casarse.

 

Uso _________       Abuso_____________

Razones: __________________________________________________

 

3. Una dama se quejaba continuamente del liderazgo de la iglesia. Mientras le’a Santiago Cap. 3, encontr— la parte que dice ÒLa lengua es un fuego, un mundo de iniquidadÓ; entonces, saca la conclusi—n de que Dios le estaba hablando acerca del mal uso que daba a su lengua.

 

Uso ______________      Abuso ______________

Razones: __________________________________________________

 

4. Un misionero estaba orando y ayunando acerca de evangelizar en una provincia cercana donde no exist’a iglesia alguna. Fue golpeado por el enunciado del Ap—stol Pablo en II Cor. 10:16 Ò É predicar el evangelio en las regiones de m‡s all‡Ó. De esto, comenz— a considerar que Dios lo estaba guiando a evangelizar en esa provincia.

 

Uso_____________         Abuso_________________

Razones: __________________________________________________

 

 


lecci—n TRES- LA LLAVE EN LA PUERTA (La oraci—n)

 

 

Meta : Ayudar a los creyentes  a aprender la oraci—n b’blica; a QuiŽn oramos, bajo quŽ autoridad, con quŽ prop—sito.

 

Materiales: Anotaciones de los alumnos

 

Procedimiento: Esta lecci—n tiene m‡s de estudio b’blico que la anterior. El maestro debe cubrir los aspectos b‡sicos de la oraci—n, sin ir demasiado profundo en el tema. La idea es lograr que la practiquen, m‡s que entenderla en toda su profundidad.

 

No olvidarse que antes de cada lecci—n, uno o dos voluntarios compartir‡n lo que Dios les ha dado de su Palabra, durante la semana. Esto ayuda a que el maestro compruebe si se est‡n aplicando las disciplinas espirituales.

 

APUNTES DEL MAESTRO – TERCERA LECCION

 

1. Por quŽ oramos

     a. Es el medio primario de comuni—n con Dios

     b. ÁFunciona! Ò la oraci—n da resultadosÓ- ÒAprenderlo bien, porque habr‡ examenÓ

     c. Filipenses 4: 8 – nos ayuda a evitar la preocupaci—n y el negativismo

     d. Es una ayuda contra la tentaci—n – oren que no caigan en tentaci—n

 

2. Por quŽ nos falta disciplina para orar

     a. Nos sentimos inseguros.

 

Rom. 8:26 As’ mismo, en nuestra debilidad el Esp’ritu acude a ayudarnos. No sabemos quŽ pedir, pero el Esp’ritu mismo intercede por nosotros con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

 

No existen expertos en lo de orar. El Esp’ritu es nuestro intŽrprete, as’ que lo hacemos de todas maneras.

 

     b. Igualmente se necesita disciplina, como con la lectura de la Biblia

     c. Muy raramente parece que funciona de manera inmediata

         i. Lucas 18, par‡bola del juez injusto

         ii. Mateo 7:7 – ÒPide, busca, llamaÓ

         iii ÒDios es latinoÓ (Es un dicho favorito de los misioneros en LatinoamŽrica. Sentimos a veces que Dios llega m‡s tarde de lo que esperamos, a veces al œltimo momento).

 

3. Formato b’blico

     a. Cuando pedimos algo

    

Explicar aqu’ que oramos al Padre en el nombre de Jesœs. Leer textos Juan 16: 23-28 y Mateo 6:9 – El Padrenuestro empieza con ÒPadre nuestroÓÉ. No ÒQuerido Se–or JesœsÓ.

 

Aclarar que no est‡ mal orar directamente a Jesœs cuando pedimos cosas. Sin embargo, Jesœs mismo nos instruy— que al orar debemos invocar al Padre. Jesœs vino para traernos al Padre. (I Pedro 3:18)  Nuestra comuni—n con Dios es primero con el Padre. (I Juan 1:4) Muchos cristianos invocan a Jesœs y luego terminan su oraci—n Òen el nombre de JesœsÓ. Esto tiene poco sentido.

 

     b. Cuando adoramos

 

La adoraci—n es un tema diferente. Rendimos culto a cada miembro de la Trinidad separada y colectivamente.

 

Culto a Dios (como entidad) Mateo 4: 10

Culto al Padre – Juan 4: 21

Culto a Jesœs – Mateo 28:9

 

4. Por quŽ solo en el nombre de Jesœs?

 

El maestro debe evaluar el nivel espiritual de sus alumnos y cu‡nto tiempo deben dedicar a esto. Entre ex-cat—licos este punto es vital y toma bastante tiempo. Para algunos estudiantes esto puede ser ya materia vieja, se puede no m‡s revisarla.

     a. La oraci—n es impropia sin el nombre de Jesœs Juan 16: 23-28

     b. La oraci—n debe ser basada en la autoridad de Jesœs no en nuestro grado de obediencia.. Tratar aqu’ sobre los rastros de legalismo que moran dentro de todos nosotros, que tendemos a querer obtener algo porque hemos sido buenos. Hebreos 4:16  Nuestra osad’a de dirigirnos al Padre se basa en el status de Sumo Sacerdote de Cristo, no en nuestro grado de obediencia.

     c. Dios requiere absoluta perfecci—n. Por lo tanto, necesitamos un mediador perfecto. I Tim. 2:5 ; Heb. 4:16 ; Juan 14:6

 

5. Orar con quŽ prop—sito? Motivos y prioridades

     a. Los intereses de Dios van antes que los nuestros. Mateo 6:33. Oramos por lo que EL quiere.

     b. Tratar aqu’ de la cuesti—n de motivos y prioridades. San. 4:3


 

lecci—n CUATRO- EL VERDADERO NORTE (La gu’a divina)

 

Meta: Ayudar a comprender la gu’a divina. Al finalizar la lecci—n el estudiante debe entender:

 

1. La gu’a divina es el producto de la comuni—n personal con Dios, comuni—n que es posible por los medios de gracia, empezando con un culto personal.

2. La gu’a est‡ asociada con nuestra comprensi—n de la sabidur’a divina y por tanto, no sobrepasa el intelecto.

3. La gu’a implica la evidencia.

 

Materiales: APUNTES del estudiante// Art’culo del Dr. Smalling sobre la gu’a. Se lo consigue en la siguiente direcci—n electr—nica:

 

http://www.smallings.com/LitSpan/Ensayos/ComoSerGuiado.html

 

Proceso did‡ctico: Aun cuando el la lectura del articulo cubre el mismo material las explicaciones del maestro son esenciales en la clase. Es, por tanto, un suplemento.

 

Apuntes del maestro sobre la Cuarta Lecci—n

 

1. Sabidur’a: cimiento de la gu’a divina, Efesios 5:17 y Santiago 3:17

 

Lo que sigue es como  yo procedo. El maestro queda libre para adaptar y hacer los ajustes necesarios a su gusto.

 

Me gusta empezar con Efesios 5:17 para demostrar que la gu’a divina en la presente dispensaci—n tiene que ver con ser ÒentendidosÓ y ÒinsensatosÓ. Estos son los cimientos para nosotros hoy en d’a, mas no revelaciones de tipo m’stico. Aunque no excluimos a las experiencias espirituales especiales, como medios de gu’a divina, no son la forma en que Dios obra ordinariamente.

 

Explicar por quŽ se dan gu’as por medio de profetas, por sue–os o visiones como una norma?

 

Respuesta: AquŽllos fueron el est‡ndar en la dispensaci—n del Antiguo Testamento, (Heb. 1:1-2). Hoy en d’a, todo el pueblo de Dios tiene el Esp’ritu y se nos requiere aprender sabidur’a, para nosotros mismos y para ministrar a los dem‡s. Aun cuando ocurran sue–os y visiones, ya no son la norma del presente.

 

Ahora, se sigue con Santiago 3:17 para mostrar las caracter’sticas de la sabidur’a divina. Para mantenerlo sencillo, yo empleo las dos primeras: pureza y paz.

 

A lo largo de la vida, varias veces nos vemos confrontados con una decisi—n importante y debemos escoger entre dos posibilidades. ÀC—mo saber cu‡l de las opciones viene de Dios? Aqu’ hay un indicio: la que NO viene de Dios generalmente tendr‡ un elemento de duplicidad. Satan‡s puede duplicar casi  todas las caracter’sticas de Santiago 3:17, excepto la pureza.

 

2. La gu’a sigue el mismo patr—n general de los medios de la gracia.

 

a. La Palabra: Lo que Dios nos dice en nuestro culto personal.

 

Col.3:16 La palabra de Cristo more en abundancia en vosotros, ense–‡ndoos y exhort‡ndoos unos a otros en toda sabidur’a, cantando con gracia en vuestros corazones al Se–or con salmos e himnos y c‡nticos espirituales.

 

b. Oraci—n: Un gran indicador son las respuestas a la oraci—n.

 

Fil.4:6 Por nada estŽis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oraci—n y ruego, con acci—n de gracias.  7 Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardar‡ vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesœs.

 

c. Consejos Pastorales:  Normalmente un buen pastor sabr‡ si est‡ para caer en una trampa.

Hebreos 13:17 Obedeced a vuestros pastores, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta; para que lo hagan con alegr’a, y no quej‡ndose, porque esto no os es provechoso.

Luego de esto, proceda con las Ôse–ales del caminoÕ abajo. Puede usar varias ilustraciones para mostrar la necesidad de m‡s de una Ôse–alÕ. A m’ me agrada usar la idea de la triangulaci—n con la cual se hace la navegaci—n. La noci—n b’blica de dos o tres testigos tambiŽn funciona. Invente su propia ilustraci—n, si as’ lo prefiere.

3. Las se–ales del camino (otra manera de explicarlo)

Referirse al art’culo del Dr. Smalling para una explicaci—n de Žstos.

a. Se–al # 1: Gu’as personales de la escritura

b. Se–al # 2: Paz interior Col.3:15

c. Se–al # 3: Consejos de los l’deres Heb.3:17

d. Se–al # 4: Puertas que se abren (oportunidades)

 

 


LECCIîN CINCO- LA FE RAZONABLE (Creciendo en la fe)

 

Meta: Algunos estudiantes tienen concepciones err—neas sobre la fe. Hay unos que piensan que es una experiencia m’stica que no puede ser controlada. Otros confunden la fe con esperanza o pasividad.

 

La meta del maestro es corregir estas falsas concepciones. Debe poder definir a la fe como la confianza sencilla en  Dios, quien cumple con sus promesas. Asimismo, el maestro establecer‡ el v’nculo existente entre o’r de Dios por medio de un culto personal y el crecimiento en la fe.

 

Materiales: El art’culo del Dr. Smalling:  ÒComo Crecer en Tu FeÓ en el sitio de Internet,

 

http://www.smallings.com/LitSpan/Ensayos/FeRazonable.html

 

 

APUNTES DEL MAESTRO PARA LA QUINTA LECCION

 

1. Definici—n de FE

     a. Generalmente resulta muy interesante dar un peque–o examen de diagn—stico al principio de la lecci—n, solo para captar la atenci—n. Todas las respuestas son negativas. A continuaci—n las preguntas de Verdad-Falso:

     i. La fe por s’ y en s’ es una virtud importante que merece gran recompensa

     ii. Tener fe es creer algo sin evidencias

     iii. La fe es la base de nuestra salvaci—n, la raz—n por la cual Dios nos acepta

     iv. La fe es una fuerza espiritual que nosotros manipulamos para obtener lo que deseamos

     v. La fe es una experiencia espiritual que nos ayuda a sentirnos mejor acerca de nosotros mismos

 

     b. Explicar Rom. 4:18-21

 

La mejor definici—n de la fe b’blica, en mi opini—n, est‡ en Rom.4:21

plenamente convencido de que Dios ten’a poder para cumplir lo prometido

 

Esto muestra que la fe es una fuerte convicci—n, plenamente convencido, de algo que Dios puede hacer, para cumplir lo que hab’a prometido.

 

En este punto, como maestro, usted debe ponerlo de la manera m‡s enf‡ticamente clara, que la fe no es fe si no est‡ asociada a una promesa de Dios. Con la promesa de Dios, tenemos fe, no una mera esperanza. Las promesas de Dios vuelven fe a la esperanza.

 

Pablo usa el ejemplo de Abraham, quien deseaba tener un hijo. Pero cuando lleg— la promesa, Žl ten’a una s—lida base en donde pararse.

 

ÀC—mo podemos obtener que las promesas de Dios se apliquen personalmente a nosotros? Por medio de la Palabra y nuestro culto personal. Esto es lo que transforma la mera esperanza en fe.

 

Aqu’ se se–ala el v’nculo entre su culto personal y el crecimiento en la fe.

 

2. Fe falsificada

 

A menudo, se usa la palabra ÒfeÓ de manera equivocada.  Aqu’ se debe mostrar c—mo una definici—n errada puede llevar al creyente a la confusi—n.

 

     a. La fe es racional, no pasa por alto la evidencia

 

La fe b’blica no significa Òcreer en algo sin evidencia o contrario a la evidenciaÓ.[3] Esta es una definici—n mundana, normalmente asumida como correcta por los cristianos. Explicar que Žsta no es la definici—n judeo-cristiana. En Romanos Uno, Pablo nos explica cual es la evidencia clara de la existencia de Dios y de sus atributos. En Romanos 4 se pasa a darnos evidencia en quŽ basarnos, las promesas de Dios.

 

La raz—n entra en juego aqu’, al evaluar el poder de Dios en la creaci—n y deducci—n de lo obvio. Si Dios puede crear el universo, seguro que puede cumplir sus promesas.

 

La fe b’blica tiene tres componentes: informaci—n, raz—n y confianza.

 

La informaci—n se refiere a los datos que ya tenemos acerca de la capacidad y el car‡cter de Dios. La raz—n nos muestra la correlaci—n entre la informaci—n y nuestras vidas en relaci—n a sus promesas. Confianza significa que en algœn punto debemos decidir basarnos en la promesa, sin mirar las circunstancias. (Para mayor explicaci—n de esto, se puede referir al Cap. 6 de mi libro, Felizmente Justificados, en la p‡gina Web).

 

     b. La fe y los planes

 

Algunos piensan que llevar a cabo planes sin preparaci—n suficiente es un acto de fe. Pero no lo es. Esta forma de pensar sale de una concepci—n dual’stica del mundo, que pone a la fe en una categor’a no-racional m‡s elevada. Un buen texto que contradice esto lo encontramos en Lucas 22:35-36, cuando Jesœs envi— a sus disc’pulos sin nada. A su regreso, el estableci— un nuevo modus operandi. ÒAhora, en cambioÉÓ

 

     c. La fe es activa, no pasiva

 

Un buen texto para esto lo encontramos en Santiago Cap. 2

 

     d. La fe no es un asunto de temperamento, auto-confianza o encanto personal

 

Los tele-evangelistas o predicadores de ciertos grupos pueden mostrar una audaz confianza o gran encanto personal. Los reciŽn conversos pueden ser enga–ados y pensar que esto es la fe, cuando no sea nada m‡s que una cierta personalidad.

 

Se pueden a–adir otros elementos que considere apropiados, dependiendo de las necesidades de los alumnos.

 

3. Resumiendo: La fe es la dependencia en que Dios cumple con sus promesas. ÀC—mo obtener sus promesas? De su Palabra.

 


lecci—n SEIS- ÀQuiŽn mismo soy yo? (Identidad en Cristo)

 

Meta: En esta lecci—n, el maestro ense–ar‡ a los alumnos sobre su estatus ante Dios como santo con remanente de pecado, mas no el de un pecador con un cierto grado de gracia. Esto conlleva mayor denuedo en la oraci—n y el evangelismo.

 

Materiales: La primera mitad de Efesios

 

Proceso did‡ctico: Esta es una lecci—n extensa que tomar‡ al menos dos clases o tal vez hasta tres. Su importancia lo justifica.

 

1. Definici—n del problema

 

Los cristianos pueden tener un auto-concepto negativo ya que nuestra conciencia se ha despertado y estamos m‡s alertas sobre nuestras faltas y la seriedad del pecado. Percibimos los remanentes de nuestra corrupci—n m‡s claramente que los beneficios que tenemos en Cristo.

 

El mundo a nuestro alrededor se considera normal y no lo es. La œnica gente normal en la tierra son los cristianos. Aun as’, el mundo tratar‡ de hacernos sentir que nosotros somos los anormales. Somos los tuertos en la tierra de ciegos.

 

Ciertas influencias religiosas pueden exacerbar esta tendencia. A los conversos del catolicismo les puede resultar muy dif’cil aceptar que son santos a los ojos de Dios.

 

Las iglesias reformadas a menudo hacen un Žnfasis desequilibrado en nuestra pecaminosidad, ignorando nuestro estatus positivo ante Dios. Esto puede ser un producto de su rechazo a la falsa piadosidad cat—lica.

 

2. Usar Efesios 1-3 para mostrar nuestro nuevo estatus en Cristo

 

3. Mostrar c—mo el pecado no identifica a los cristianos como pecadores

 

 

APUNTES DEL MAESTRO PARA LA SEXTA LECCION

ÀQuiŽn mismo soy? (Identidad en Cristo)

 

1. ÀQuŽ define quienes somos?

 

Igual que el pecado no nos condena, tampoco nos define como pecadores. As’ mismo, una moralidad excelente no nos define como santos en vista de que la justicia en la que nos basamos no es nuestra propia. Es de Cristo.

 

Una manera efectiva de explicar esto, es usando los tres primeros cap’tulos de Efesios y elaborando una lista de lo que somos y lo que tenemos en Cristo. Hay alrededor de veinte de estos puntos. Haga que los estudiantes los busquen como un ejercicio, en el primer cap’tulo hay unos diez.

 

H‡gales a los alumnos algunas preguntas ret—ricas: ÀEres santo con remanentes de corrupci—n o  pecador con remanentes de gracia? ÀTe sientes santo? Claro que no. Se sienten pecadores.

 

     2. Lo positivo en primer lugar

 

Notamos que la primera mitad de Efesios es todo positivo, al constar all’ las maravillas que tenemos y que somos en Cristo. La segunda parte empieza con una exhortaci—n a vivir acorde con tal estatus. Efesios 4:1 dice, ÒLes ruego que vivan de una manera digna al llamamiento que han recibidoÓ y luego siguen algunas exhortaciones. Nos arrepentimos porque no vivimos de acuerdo con nuestro alto estatus.

 

Ejercicio de grupo

 

En grupos peque–os los estudiantes han de leer los tres primeros cap’tulos de Efesios, recolectando cuidadosamente en estos cap’tulos todo lo que Pablo dice que somos y tenemos en Cristo. Luego que compartan con los dem‡s. An’meles a hacer su propia lista y pegarla a su Biblia. No les diga que usted tiene una lista ya hecha, si ellos quieren hacer cada uno la suya. D’gaselo al final de la clase.

 

     3. Met‡foras del Nuevo Testamento acerca de nuestro estatus delante de Dios

 

El Nuevo Testamento pone en claro que Dios nos acepta en base de nuestra uni—n con Cristo, no por una excelente moralidad. ÒEn CristoÓ ocurre 93 veces en el Nuevo Testamento. Romanos 8:1 es suficiente muestra de esto, sin profundizar demasiado.

 

Los nuevos creyentes piensan que son aceptados por Dios porque han sido perdonados. Esto no es tan as’. Nuestra uni—n con Cristo, y su justicia imputada a nuestra cuenta, es la base de nuestra aceptaci—n.

 

Para describir este estatus, los ap—stoles usaron una variedad  de met‡foras. Usted puede seleccionar cualquiera de ellas, segœn las necesidades del grupo y tambiŽn las limitaciones del tiempo.

 

     a. À Muertos o vivos?  Los ap—stoles Juan y Pablo usan este met‡fora para describir nuestra nueva identidad en Cristo.

     Juan 5:24   Ésino que ha pasado de muerte a vidaÓ

I Juan 3:14 Nosotros sabemos que hemos pasado de muerte a vida, en que amamos a los hermanos.

Efesios 2:1-5 Émuertos en transgresiones y pecadosÉnos dio vida con Cristo.

    

     b. ÀCu‡l reino?

 

     Col 1:12 É de la herencia de los santos en el reino de la luzÓ.

Ap. 1:6 ÉÒque ha hecho de nosotros un reino, sacerdotes al servicio de Dios su PadreÓ

 

     c. ÀTinieblas o luz?

 

Hechos 26:18 Épara que les abras los ojos y se conviertan de las tinieblas a la luz.

 

     d. ÀEsclavo o hijo?

 

Juan 8:34  Érespondi— Jesœs: Ciertamente les aseguro que todo el que peca es esclavo del pecado 35. Ahora bien, el esclavo no se queda para siempre en la familia, el hijo s’ se queda en ella para siempre.

 

G‡l. 4:6  Ustedes ya son hijos, Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp’ritu de su Hijo que clama ÔAbba, PadreÕ, as’ que ya no eres esclavo, sino hijo; y como eres hijo, Dios te ha hecho tambiŽn heredero.

 

     e. ÀCu‡l poder?

 

     Efesios 2:1-3

     Hechos 26:18

 

     f. ÀQuiŽn es contado como nuestro antepasado? ÀAd‡n o Cristo?

 

Rom. 5, el paralelo de Ad‡n-Cristo. No somos ya considerados los descendientes de Ad‡n, sino de Cristo.

 

     g. ÀA quŽ estamos ahora unidos?

 

Rom 6:5 Si hemos estado unidos con Žl en su muerte, sin duda tambiŽn estaremos unidos con Žl en su resurrecci—nÓ

 

     h. ÀPecador o santo?

 

         Efesios 1:1 y Romanos 8:1

 

Ense–ar que el pecar no define al cristiano como pecador, as’ como no nos condena. Pablo se refiere a los efesios como ÒsantosÓ y ÒfielesÓ y luego los exhorta a dejar de hacer ciertas cosas malas.

 

[Nota: No es incorrecto llamarnos pecadores al admitir simple y llanamente nuestro remanente de corrupci—n en esta vida. Lo que no es b’blico es tomar ese remanente de corrupci—n como nuestra identidad ante Dios. Solo en dos vers’culos del Nuevo Testamento parece que se aplica el tŽrmino ÒpecadorÓ al cristiano: Santiago 4:8 y I Tim. 1:15.

 

Usar esta tabla si le es œtil.

 

Separado de Dios

Familia de Dios

Muerto

Vivo

Reino de las tinieblas

Reino de la luz

Esp’ritu de Satan‡s

Esp’ritu de Cristo

Pueblo no de Dios

Pueblo de Dios

Sin santificar

Santificado

Enemigo de Dios

Amigo de Dios

Pecadores

Santos

 

 

 

 

 

4. Tarea

 

Se puede asignar la lista de ÒEn Cristo yo soyÉ.Ó como tarea para pegarla a la Biblia si as’ lo desea o, pueden crear su propia lista en casa.

 

Con clases formales, yo pongo como requisito que se recite esta lista una vez por d’a de clase. As’ pueden ganar 3 puntos por d’a, uno por leer la Biblia, otro por su cuaderno de vida y otro por recitar su lista.

 

El prop—sito de recitar la lista es debido a que toma varias semanas el que la gente comience a creer en ella.


 

IDENTIDAD EN Cristo

(Material para entregar a alumnos SEXTA LECCIîN)

 

 

En Cristo, soy/estoy

 

Un creyente santo y fiel         

Bendecido con toda bendici—n espiritual

Escogido en Cristo                 

Santo y sin mancha              

Amado por Dios                

Predestinado a ser hijo          

Adoptado por Dios                 

La alabanza de su gloria         

Un trofeo de su gracia           

Redimido por su sangre         

Perdonado                    

Part’cipe de las riquezas de su gracia        

Heredero de Dios              

Sellado por el Esp’ritu

Salvo por gracia

Creado para buenas obras

Heredero del Pacto

Vivo en Cristo

Compatriota de los santos del cielo

Parte de la familia de Dios

Morada de Dios

Aceptado en el trono de Dios

Sellado en redenci—n

Hijo de luz

Miembro del cuerpo de Cristo


 

lecci—n SIETE- Arrepentimiento cristiano (Cambio de mente)

 

Meta: Ense–ar a los nuevos creyentes c—mo vivir una vida de arrepentimiento b’blicamente, sin caer en la introspecci—n enfermiza, el legalismo o la piadosidad.

 

Materiales: El capitulo diez del libro Felizmente Justificados por Smalling, titulado, ÒDeje de llamarse pecadorÓ, contiene œtiles elementos para esta lecci—n tambiŽn, si desea hacer uso de Žl. Adem‡s puede usar el material al final de esta lecci—n titulado ÒAcerca del arrepentimientoÓ, Žste puede ser entregado. O puede seleccionar unos cuantos aspectos y discutirlos en clase. Textos sugeridos: I Juan 1:5-9; Hebreos 4:16u

 

Proceso did‡ctico: B‡sese en la lecci—n previa, usando Efesios 4:1, mostrando que los cristianos deben arrepentirse tambiŽn. No para ganar la salvaci—n, sino por no vivir consistentemente con ella.

 

APUNTES del maestro para la SEPTIMA LECCION

 

1. ÀPor quŽ se arrepienten los cristianos?

     a. Porque no vivimos a la altura de nuestro estatus legal en Cristo, como se explicara en la lecci—n anterior. Ense–ar que Dios ya no es nuestro juez, sino nuestro Padre. Sin embargo, es un Padre SANTO y nos disciplina. Hebreos 12:7-11

     b. Porque hemos quebrantado la ley de Dios, aunque ella no nos puede condenar.

     c. Arrepentimiento significa Òcambio de menteÓ. Hacemos siempre lo que consideramos de nuestro mayor beneficio personal. Cambiamos de mente acerca de creer que el pecado es la mejor forma de alcanzar lo que necesitamos. (Ej.:El hijo pr—digo).

 

2. ÀCu‡ndo nos arrepentimos?

     a. Durante nuestro culto personal, el Esp’ritu Santo nos puede hacer notar algo de lo cual necesitamos arrepentirnos.

     b. El Esp’ritu Santo nos puede hablar a travŽs de un serm—n, una exhortaci—n de un amigo o directamente hablando a nuestra conciencia.

 

3. Lo que no es el arrepentimiento

     a. Sentir dolor. El dolor puede existir sin arrepentimiento.

     b. No es decir Òlo sientoÓ. Podemos y debemos decirlo, pero esto tampoco es arrepentirse. El arrepentirse es cambiar nuestra mente y conducta para resolver hacer las cosas a la manera de Dios.

    

4. C—mo sabemos que no se est‡ dando el arrepentimiento

     (Ver el material ÒAcerca del arrepentimientoÓ) Apenas echamos la culpa a cualquier otro aspecto distinto a nuestra propia corrupci—n, probamos no estar arrepentidos. GŽnesis 3 lo deja claro. Somos expertos en echar la culpa y toma tiempo salir de ese tipo de actitud.

 

5. Trampas en el arrepentimiento

 

     a. Un Žnfasis exagerado en el arrepentimiento

 

Poco se encuentra en el Nuevo Testamento acerca de cristianos que se estŽn arrepintiendo. Este no es el enfoque principal para el cristiano b’blico. Se podr’a pensar que deber’a serlo, dado lo mucho que pecamos. Sin embargo, tal como el pecado no nos define como pecadores, igualmente el arrepentimiento no es el enfoque principal del cristiano.

 

Nuestro enfoque es la libertad. ÒCristo nos libert— para que vivamos en libertadÓ G‡l. 5:1

 

ÀLibertad de quŽ? De la condenaci—n en todo sentido. ÀLibres para hacer quŽ? Para acercarnos a Dios Òcon confianzaÓ, hacia un padre, no hacia un juez.

 

No se trata de trivializar la seriedad de nuestro remanente de corrupci—n, sino m‡s bien de exaltar la gracia de Dios a travŽs de la obra concluida por Cristo en la cruz.

 

ÀEs un error contemplar nuestro remanente de corrupci—n? Depende de cu‡n a menudo lo hagamos. Dios provee siempre un tiempo y un lugar para hacerlo con alguna frecuencia. Es la Santa Cena, a la que Pablo llama ÒmemorialÓ. Pero no es algo que hagamos todos los d’as.

 

Una buena ilustraci—n: Al manejar un veh’culo vemos el camino por el parabrisas. De vez en cuando miramos el retrovisor para ver por d—nde hemos pasado. Si nos enfocamos principalmente en el espejo retrovisor, corremos el riesgo de un accidente.

 

     b. Mirar la cruz del lado equivocado

 

Cuando los pecadores no regenerados vienen a Cristo, lo hacen como quebrantadores de la ley ante un juez, pidiendo misericordia. DespuŽs de ser salvos, venimos como un hijo que tiene un problema viene a su padre.

    

Hemos o’do a gente que ense–a Òsiempre debemos regresar a la cruzÓ. Esto confunde mucho. ÀPor quŽ ir de regreso a una obra ya completa cumplida?

 

     No, no regresamos a la cruz. Miramos hacia atr‡s para ver la raz—n por la que podemos caminar confiadamente al trono de gracia del Padre.

 

Hebreos 4:16 As’ que acerquŽmonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que m‡s la necesitamos.

 

c. Pensando que debemos aplicar la obra de la cruz en el presente como medio de perd—n

 

El Esp’ritu Santo es quien aplica la obra de la cruz en nosotros. El hace esto de manera continua y autom‡tica. Si fuera de otro modo, a nosotros no nos quedar’a tiempo para entrar en comuni—n con Dios. Pasar’amos todo el tiempo arrepintiŽndonos.

 

I Juan 1:7 Pero si vivimos en la luz, as’ como Žl est‡ en la luz,, tenemos comuni—n unos con otros, y la sangre de su Hijo Jesucristo nos limpia de todo pecado.

 

Un amigo ha dicho: ÒSi no est‡s experimentando gozo y libertad, debes hablar con el Padre, porque tienes un problema.Ó [4]

 

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4 Comentario de Grez Hauenstein, Presidente del Seminario Internacional de Miami, Oct. 2004 en el contexto de una conversaci—n sobre cristianos sin gozo.

 

 



[1] Rom. 8:14-15

 

[2] WCF Cap. 1, Art. 5

 

[3]  Una definici—n que descubrimos de un esceptico en el internet.

[4]  Un dicho del Dr. Gregorio Hauenstein, presidente del Seminario Internacional de Miami.