por
Rev. Roger Smalling, D.Min
El sistema jerárquico es una estructura organizada que se fundamenta en los rangos ascendentes, como una escalera. El ejército es una estructura jerárquica con generales, coroneles, sargentos, etc. hasta llegar a los soldados rasos. La autoridad es enteramente vertical y en la posición más alta no hay que dar cuentas a nadie. Nunca un soldado raso podría pedir a un general explicaciones de sus actos. La culpa siempre se pasa hacia abajo.
Las grandes corporaciones son también estructuras jerárquicas, con altos sueldos para los presidentes, los vicepresidentes y jefes de departamentos, y los sueldos más bajos para los chicos de la bodega. De nuevo, la autoridad es siempre de arriba hacia abajo y en la posición superior no hay que dar cuentas a nadie. Los rangos más inferiores usualmente son los que tienen que llevar la culpa por los errores de la gerencia. Los funcionarios de las jerarquías no representan la voluntad de sus subordinados.
El gobierno bíblico es lo opuesto, y fundamentalmente simple. Los oficiales sirven a la gente en un sistema representativo. Cuando este se refiere a las relaciones entre oficiales, como en el caso de un presbiterio, cada miembro tiene igualdad de voz y voto. No hay rangos, solo diferencias en funciones. Si hay culpa, esta recae en el grupo como un todo.
La diferencia entre los dos sistemas es comparable a una escalera versus una mesa redonda. La estructura entera es diferente porque las metas y propósitos son distintos.
Cuando las organizaciones cristianas intentan imitar las estructuras organizacionales del mundo, los principios fundamentales que Cristo enseñó tienden a ser estrangulados. La gente se pierde en un laberinto de burocracia. Llegan a ser máquinas organizacionales monolítica que se alimentas a sí mismas en lugar de alimentar a la gente, enfocado en la conservación de su propia existencia...como si ésta tuviera algún valor intrínseco.
El propósito original para su existencia se pierde en ese laberinto de burocracia de manera que valor principal se reduce a nada mas que la perpetuidad de su propia existencia.
Durante 35 años de ministerio, principalmente en misiones, he observado a muchas organizaciones cristianas. Al comparar estas observaciones con otros ministerios se confirman los efectos negativos de las jerarquías en un contexto cristiano.
Al modelar las estructuras del mundo, los cristianos se pueden olvidar de considerar un aspecto central de la teología bíblica...la naturaleza corrupta del hombre. Al estructurar una organización cristiana, el propósito central a considerar es la santificación de los participantes, no la eficiencia.
La dictadura es la forma de gobierno más eficiente conocida por el
hombre. Con una sola persona dictando todo, la maquinaría de la
burocracia se reduce a un mínimo. La dictadura, sin embargo,
deshumaniza a la gente, privándola de la libre expresión necesaria para
reflejar la imagen de Dios. Aunque la dictadura es una línea recta entre
dos puntos, en términos de eficiencia, a lo largo está repleto de víctimas.
La Alemania de Hitler es un ejemplo notable del autoritarismo dentro del
dominio político.
En el espectro religioso en Europa, vimos una reforma peleando contra el autoritarismo católico. La manera correcta gobernar la iglesias, además de El gobierno de la iglesia, junto con las verdades sobre la salvación, fue también un enfoque de debate.
Para discernir la moralidad de una estructura de liderazgo, uno debería preguntarse que es lo que se estimula.....la naturaleza adámica o la nueva naturaleza en Cristo.
En su libro clásico, El Principio de Peter, el sociólogo Lorenzo Peter describe cómo cada miembro de una jerarquía tiende a ascender a su nivel de incompetencia. Cuando una persona trabaja bien en un nivel, puede ser promocionada al próximo, y eventualmente llega a una posición más allá de sus habilidades. La persona permanecerá en esta posición generando problemas para sí mismo y para otros. Mientras tanto, mucha gente capaz abandona la organización, hartos de aguantar un liderazgo incompetente. Con el tiempo, la incompetencia de esta clase se multiplica hasta que la organización como un todo se vuelve mediocre.
Los buenos líderes cristianos que trabajan dentro de un sistema jerárquico, tratan de mitigar estos efectos negativos. (Vea el APENDICE B). Estos esfuerzos son laudables, aunque a menudo fútiles. La naturaleza humana, incluso entre cristianos, es susceptible a las tentaciones generadas por los sistemas jerárquicos.
Si una persona quiere un rango superior, puede ceder a la tentación de manipular y politicar para obtenerlo. Esto es moralmente cuestionable además de ser una pérdida de esfuerzos que podría ser gastado en trabajo productivo.
El apóstol Santiago indica: "Porque donde hay celos y contención, allí hay perturbación y toda obra perversa". Stg. 3:16. El término "obra perversa" se traduce "phaulon pragma," literalmente "negocios sucios." La moderna frase "politiquería sucia" lo expresa bien.
Esta es una forma de cobardía moral. La naturaleza humana tiende a culpar a los subordinados cuando algo sale mal. Es una forma de cobardía moral. Culpar a otro fue la primera reacción de Adán después de la caída (Génesis 3).
Imagine un hombre subiendo una carga por una escalera. Si el hombre que está arriba deja caer su carga, ¿dónde cae? Sobre el hombre que está en el rango directamente abajo, quien la descarga sobre el hombre debajo de él. El pobre que está en el rango al fondo recibe encima toda la carga. En una jerarquía, esta "carga" es la culpa generada por los "lideres."
Puesto que en la jerarquía el rango de una persona depende de la buena voluntad del rango superior, esta persona se ve tentada a agradar al hombre que está sobre él en lugar de agradar a Dios.
Una jerarquía, como cualquier organismo, se enfoca más en perpetuar su propia existencia que en su producción de bienes. Las personas que "vuelcan el bote" por cuestionar como se hacen las cosa, serán sacadas del bote. No importa si ellos estaban entre los pocos que remaban.
Con un poco de imaginación, usted puede instalar recursos administrativos para minimizar el daño, aunque hacerlo requiere un valentía moral pocas veces encontrado. ¿Por qué valentía moral? Estas estrategias requieren dar cuentas hasta cierto punto, a las personas que usted lidera.
A. Evaluaciones periódicas
- Puede hacer evaluar su liderazgo, por escrito y en forma anónima, por las personas que usted lidera. Esta estrategia da a los subordinados la oportunidad de decir lo que realmente piensan y en forma segura. En esta forma, usted conseguirá la verdad sobre su estilo de liderazgo.
B. Crear un comité anónimo
Este puede consistir de 2 ó 3 personas que puedan recibir quejas sobre problemas sin revelar los nombres de los que quejan. Si hay muchas quejas sobre un líder en particular, estas pueden ser llevadas al jefe superior antes de que el líder pueda causar un daño serio. La razón de que esto requiere valentía moral es porque el líder en cuestión podría ser usted mismo.
¿Se está uniendo a una organización cristiana?
Una buena manera de discernir si la organización es autoritaria es preguntándoles a los directores: "¿En qué forma sus subordinados pueden obligarlo a dar cuentas por la forma en que les trata?" O, "Si un empleado llega a ser víctima de algún abuso administrativo, ¿que recursos tiene para conseguir justicia?" Si no hay respuesta clara, busque en otra parte.
La jerarquía autoritaria no es bíblica para las organizaciones
cristianas o iglesias. Esta estimula las tendencias latentes de nuestra naturaleza
caída.
Los líderes cristianos necesitan estar conscientes de estas tendencias
y hacer lo que puedan para minimizarlas. Esto requiere un coraje moral no
común y un compromiso al principio fundamental de la integridad absoluta
al hacernos vulnerables y responsables ante aquellos que lideramos.
De este ensayo aprendemos:
La jerarquía autoritaria es una forma mundana de estructura
organizacional, opuesta a los principios de liderazgo que Cristo encarnó.
La jerarquía autoritaria estimula lo peor de la naturaleza humana y lleva
a la arrogancia, ambición egoísta, politiquería, culpar
a otros, y más.
Los líderes cristianos involucrados en tales estructuras pueden mitigar
el daño si ellos tienen el coraje de hacerlo así, estableciendo
recursos administrativos para hacerse a sí mismos vulnerables y responsables
ante aquellos a quienes lideran.
A muchos de los que disfrutaron de este ensayo, también les gustó nuestro libro Liderazgo Cristiano.
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